Sociedad de Autores y Compositores de México
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Samuel Margarito Lozano

Samuel Margarito Lozano Blancas nació en Cuernavaca, Morelos, el 10 de junio de 1881, aunque existe duda respecto al año. Crece en la época de tiendas de raya, obrajes y haciendas, realidad que disgusta a Samuel pero que, al mismo tiempo, lo inspira e impulsa a desarrollar su creatividad a través de coplas y corridos como los que narran sus andanzas al lado de Francisco Villa quien, una ocasión, le regala a Samuel algunos pesos de oro con los que compra su primera guitarra fina: una Valenciana.

Joven y con espíritu viajero Samuel emigra al estado de Puebla, en donde rodeado de federales, villistas, carrancistas y zapatistas se gana la vida vendiendo dulces y muéganos poblanos, al mismo tiempo que practica su verdadera vocación: pregonar populares corridos, coplas, romances, versos y cuartetas.

Poco tiempo después —el también llamado Padre del corrido mexicano— comienza a vender sus letras, plasmadas en papel colorido, en las que criticaba a Porfirio Díaz y su gobierno. Estos mensajes fueron ampliamente difundidos, sobre todo en plazas y mercados, lo que le cuesta al autor algunas detenciones.

Por azares del destino, Samuel se integra a la División del Norte liderada por el general Francisco Villa, con quien no sólo comparte ideales sino historias que, con su ingenio nato, transforma en corridos divulgados de boca en boca, convirtiéndose así en voz de la Revolución.

Samuel Lozano —a quien usualmente se le veía con un morral lleno de partituras y su guitarra colgada al hombro, como recordando el 30-30, listo para la batalla con coplas y romances en lugar de cartuchos— compuso canciones como La vida infausta, Mi bello Tampico, Los combates de Celaya, El cuartelazo felicista, La muerte del general Francisco Villa y Alta y delgadita, entre muchas otras. Asimismo realizó el arreglo musical de temas de dominio público como La rielera.

Samuel, cuyo ingenio y talento han legado historia y cultura popular, solía recorrer barrios poblanos como el de La Luz, el Alto, el de Analco o Los Sapos, en los que visitaba sus cantinas, mercados, plazas públicas, fondas y, su principal escenario, las pulperías, en donde interpretaba sus coplas y corridos que daban voz a caudillos, rieleros, juanes y adelitas.

Después de años de caminar, siempre cantando, Samuel Lozano muere el 21 de mayo de 1977. Sus restos descansan en el Panteón Municipal de Puebla.

Repertorio de Samuel Margarito Lozano


Se autoriza la reproducción total o parcial de esta biografía, siempre y cuando se mencione a la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), como la fuente.